19 de febrero de 2012

Emprendiendo la vuelta.

Hanoi y Halong Bay habían sido las últimas ciudades por descubrir y tal como lo teníamos planeado desde Chiang Mai, tomamos nuestro avión desde Hanoi hacia Bangkok.
Volamos una vez mas por Airasia junto a un Japonés que habíamos conocido en la excursión de Halong Bay.
Llegamos al increíble aeropuerto de Bangkok donde nos demoramos mas de lo normal por no tener la vacuna contra la fiebre amarilla, negociamos con un taxi y después de 30 minutos por autopista nos encontrábamos por segunda vez en nuestra querida calle “Kao San”, lugar al cual pensamos volver en algún otro momento de nuestras vidas.
Llegar fue sentirse nuevamente en casa, nos enamoramos tanto de Bangkok que decidimos pasar nuestra última semana ahí, ya teníamos nuestros lugares para comer, para dormir, para salir y hasta sabíamos por donde movernos. Estábamos como chanchos.
Pasamos nuestros últimos cinco días antes de emprender nuestro retorno a Nueva Zelanda. En estos días no hicimos ninguna excursión, no visitamos ningún templo ni ninguna cosa nueva. Hacia alrededor de dos meses que veníamos pateando con la mochila, es por eso que solamente nos dedicamos a descansar con el aire acondicionado del hotel y salir solo por las noches a tomar un par de buckets.
Al poco tiempo de llegar a Bangkok nos volvimos a encontrar con nuestros amigos chilenos que viajaron con nosotros hasta Chiang Mai, lugar en el cual nos habíamos separado. La familia estaba nuevamente unida y lista para volver a Nueva Zelanda.
Sin duda, tomarnos estos últimos días en Bangkok sin hacer mucho ni gastar tanto fue lo mejor que pudimos hacer y lo bien que hicimos en planearlo. Nuestra economía ya estaba en números rojos hace bastante, y recién el ultimo día con los últimos dólares pudimos hacer las compras para los familiares y amigos.
A diferencia de la ida, la vuelta la habíamos programado junto a los Chilenos, es por eso que nos tomamos los cuatro los mismos aviones y les paso a comentar cuales fueron.
De Bangkok (Tailandia) a Kuala Lumpur (Malasia) 2 Horas,
De Kuala Lumpur (Malasia) a Chrischurch (Nueva Zelanda) 12 Horas.
De Chrischurch a Wellington (NZ) y finalmente de Wellington a Auckland (2 Horas totales).
Todos estos aviones fueron tomados el mismo día, o los mismos días, nose bien la verdad, llego un momento que perdimos la noción del tiempo, la hora, el país y si era de día o de noche.
La logística aérea fue toda programada por mí. Los ticket ya los teníamos todos compramos hacia un par de meses, y por suerte ningún vuelo nos fallo, aunque al llegar al aeropuerto de Bangkok nos encontramos con la noticia de que nuestro avión se encontraba con una demora de dos horas, pero no fue lo suficiente como para perdernos ninguno de los otros vuelos, y nuestro regreso triunfante a Nueva Zelanda.
Hemos estado en cuatro aeropuertos y aviones diferentes durante 23 horas seguidas. Cansados, nerviosos, estresados de tantos controles, pero gracias a dios la logística fue impecable y todo salio acorde a lo planeado.
Una vez en Christchurch nos estaban esperando nuestros amigos Chilenos con los cuales habíamos estado conviviendo y trabajando juntos los últimos días en Nueva Zelanda, Fue lindo volver a encontrarse con amigos en estas tierras Neocelandesas que tantas alegrías me dio y que siempre me trato como en casa. 
En este aeropuerto fue también la última vez que estuvimos con Michi y Chato ya que ellos se  tomaron un vuelo diferente a Wellington donde se iban a quedar un par de días más. Nos despedimos de todos y llegamos a Auckland de noche, donde íbamos a pasar nuestras últimas noches en el mismo hotel que nos vio llegar hace casi un año… El Choice Plaza.



(Una de las ultimas noches en Bangkok)

15 de febrero de 2012

Hanoi y Halong Bay.

Vietnam iba a ser nuestro último país  en la hoja de ruta de nuestro recorrido, más precisamente Hanoi, en donde ya nos encontrábamos.
Teníamos 4 días designados para dicho país, luego nos íbamos a dar cuenta de que con solo 2 iba a ser más que suficiente, en fin, después de Hanói nos esperaba un vuelo hacia Bangkok para pasar nuestra última semana de estadía en el sudeste asiático.
Nuestras cuentas bancarias estaban por llegar cada vez más rápido al tan temible cero lo cual nos obligaba a hacer una estadía bastante gasolera por Hanói, por suerte nos encontramos con un país relativamente barato y conseguimos un Guesthouse (Hanoi central Backpaker) muy recomendable donde pagamos la modica suma de 5 dolares con desayuno incluido, internet gratis y cerveza libre de 8 a 9 de la noche!. Qué más se podía pedir?. Aire acondicionado?, también tenía.
Al día siguiente de llegar, nos levantamos, pedimos un mapa de la ciudad y nos largamos a caminar por la ciudad. Es imposible no perderse por la ciudad, todas las calles son iguales, y se repiten los mismos puestos una y otra vez, para colmo los nombres de las calles son difíciles de recordar y hay motos por todos lados!.
De más esta decir que nos perdimos más de una vez pero así y todo pudimos llegar a las principales atracciones de la ciudad, ellas son: el museo de guerra, la estatua a Lenin, el museo de Ho Chi Min, El teatro y alguna que otra Pagoda. En 6 Horas de caminata habíamos liquidado la ciudad, que de por sí y a mi gusto dejo bastante que desear.
Al igual que Laos, Vietnam tiene toque de queda y a las 11 de la noche en pleno centro no queda nadie en la calle, solamente algún que otro puesto de comida abierto y algún turista perdido en busca de algun bar…
Una de las noches, sabiendo que todo cierra temprano , nos fuimos a tomar algo a uno de los hostels  cerca del nuestro, eran las 10 de la noche y de la barra nos dicen que iban a cerrar, pero que no nos preocupáramos que nos iban a llevar a un boliche que seguía abierto después de las 11. El bar del hostel cerró y todos nos fuimos afuera con vasos de plástico para arrancar la peregrinación hacia el tan preciado boliche.
Éramos alrededor de 20 personas occidentales caminando por las calles de Hanoi, la fila la lideraba el barman del  hostel que sabía la dirección  del boliche.  Eran imposible no ser el centro de atención de los pocos Vietnamitas que quedaban en la calle, imagínense si en Argentina ven 20 Chinos caminando de noche en busca de un boliche? Mas de uno se sacaría una foto.
Llegamos al bar/boliche, donde más allá del toque de queda  se encontraban bastantes Vietnamitas de joda sin importarles nada. Luego de un par de horas el bar bajo la persiana pero la joda siguió adentro,  hasta que en un momento cayo una patrulla con 5 soldados afuera del boliche, la dueña nos empezó a decir que salgamos un par de personas  del boliche y esperemos afuera que supuestamente estaba todo bien. Asi fue, no se bien que habrá pasado, por ahí hubo alguna que otra coima pero a los 15 min. Los soldados se fueron y todos volvimos adentro.
Luego nos iba a esperar la odisea de recordar el camino de vuelta al hostel, de noche y esta vez sin guía que nos ayude. Logramos llegar al hostel, pero obviamente también estaba cerrado pero por suerte antes de desesperar encontramos un timbre que daba al hostel, nos abrieron y pudimos dormir puertas adentro.



(Iglesia en Hanoi)

(Museo de Ho Chi Min)

(A este viejito le compramos todos los souvenirs)

(Peregrinando rumbo al boliche)

(En el boliche con locales)

Otro de los lugares obligados a visitar en Vietnam es Halong Bay, una bahía con miles de islotes y que en muchas de ellas se encuentran cuevas. La Bahía queda a 300 Km. De Hanoi y las opciones son hacer un tour de un día completo o la otra es pasar 1 o 2 noches en la Bahia recorriéndola mucho mejor y durmiendo arriba del barco con otros turistas. Dado nuestro corto presupuesto decimos optar por el tour completo de un día, que fue más que suficiente.
Nos pasaron a buscar en combi a las 9 de la mañana por la puerta del hostel, parada de por medio y a las 12 del mediodía ya nos encontrábamos en el puerto esperando abordar a nuestro bote. Una vez arriba del bote nos fuimos acercando cada vez más a estos increíbles islotes, luego de 30 min. nos encontrábamos en medio de Halong Bay rodeado de estas islas, el capitán anclo el barco y nos sirvieron el almuerzo . Luego de comer  y contemplar una y otra vez el paisaje, el bote se dirigió hacia una de las cuevas que tiene la Bahía donde pasamos el resto de la tarde.
Antes del atardecer regresamos al puerto para emprender nuestro retorno a la ciudad. En el barco también conocimos a un Japonés que estaba parando en un hostel a 2 cuadras del nuestro, hablando de todo un poco nos comentó que estaba abandonando Hanoi al día siguiente, yéndose a Bangkok en avión ,a la misma hora que nosotros y en el mismo avión!. Imposible pero cierto. Este japonés ya tenía pago el taxi al aeropuerto, asique al otro día nos pasó a buscar por el hostel para irnos juntos a Bangkok y abaratar costos de taxi.




(Halong Bay)


(Cuevas dentro de uno de los islotes)

La odisea a Hanoi.


Era hora de abandonar Laos y seguir rumbo. En Vientiane (capital de Laos) habíamos comprado nuestro pasaje hacia Hanoi (Vietnam) vía Sleeping bus, el tan temido micro al cual muchos viajeros huyen, a nosotros no nos importó mucho y allí nos encontrábamos esa tarde en la estación para lanzarnos a una nueva aventura.
La combi de la agencia de viaje nos trasladó a nosotros y  a 5 personas más a la terminal de micros, llegando a la terminal un par de personas empezaron a correr a la par de la combi y mientras iban hablando/negociando con el chofer de la combi para ver con cual micro le resultaba más barato ir.
Todo esto sucedió en no más de 2 min. Obviamente nosotros en la combi no entendíamos nada de lo que pasaba, la combi se frena y antes de que nosotros nos bajáramos de ella ya se encontraban un par de personas abriendo el baúl de la combi y llevando nuestros bolsos hacia la bodega de un micro sin importarles nada. Antes de volvernos locos y empezar a los golpes  con los que nos manoteaban los bolsos, la “coordinadora/negociante” de la combi nos vino a  indicar cual era nuestro micro para quedarnos tranquilos de que nuestros bolsos  hayan sido ubicados correctamente.
Ya con Tickect en mano y bolso despachado, nos quedaba esperar alrededor de media hora alado del micro hasta que este salga, fue ahí cuando empezamos observar y a darnos cuenta de como funcionaba toda esta mafia de los micros en Laos.
Los micros con destino a Vietnam, salen cada 2 días y siempre al mismo horario lo cual hace que la estación de ómnibus este llena en ese momento. Los buses con destino a Hanoi u otras ciudades se encuentran todos estacionados uno alado del otro en un playón enorme,  uno llega a la terminal y va de bus en bus preguntando y negociando, pero el tema esta en que estos tipos no pueden aguantar esto y por eso ni bien llega una moto, combi o alguna persona caminando con bolsos a la terminal se les tiran encima tratando cada uno de ofrecer el mejor precio. Hemos visto de todo en la media hora que estuvimos en esa terminal, estos tipos te manotean la valija y te la quieren meter adentro del micro para que vallas con ellos, les abren las puertas a las combis en pleno movimiento, forcejean a los pasajeros entre  varias personas, en fin, un verdadero descontrol.

Pareciera que esta todo permitido y bien visto en esa terminal, la gente local se lo toma a risa, en cambio nosotros los extranjeros queremos matarlos a todos cuando vemos que alguien que no conocemos nos manotea el bolso.
Lo más cómico de la tarde fue en un momento en que varias personas estaban tratando de llevar a un pasajero a uno de sus micros, la situación se puse media tensa, dos de los choferes empezaron a discutir bastante fuera de lo normal entonces ahí fue cuando de atrás de uno de los micros se escuchó sonar un silbato, como de un árbitro de futbol y  como de alguien autorizado a poner orden en el lugar, no era para nada un policía ni mucho menos pero se ve que era el único que tenía poder en ese playón .
Era hora de subir al micro y no bajar por 27 Hs. y para dicha odisea no tuve mejor idea que solamente  comprar una botella de agua, un paquete de galletitas y unas papas fritas. Para colmo tenia pocos Kibts (moneda de Laos) y tampoco había cambiado Dongs (moneda de Vietnam), asique con esas provisiones me las tuve que arreglar para tirar 27 Hs. en ese micro, toda una odisea.
Salimos a las 7 de la tarde de la terminal y paramos alrededor de las 10 para comer algo, luego seguimos viaje y alrededor de las 12 de la noche el chofer estaciona el micro, se baja, y nos apaga el aire sin decirnos nada, pensábamos que iba a volver para continuar manejando pero luego de un par de horas decidimos no preocuparnos más y tratar de dormir en ese caluroso micro, con los asientos de cuero que se te pegaban al cuerpo.
Obviamente el chofer no volvió al micro hasta ni bien empezó  a amanecer un poco, el tipo se había ido a dormir a un hotel y nos dejó a todos nosotros durmiendo en el micro re cagados de calor. Luego de levantarnos la mayoría chivados continuamos viaje y a las pocas horas de la mañana nos encontrábamos en la frontera de Laos para tramitar el tema de las salidas e ingresos en los pasaportes.
Si la estación de micros de Laos fue un quilombo, la frontera lo fue el doble, estos tipos están locos, quieren todo ya, son atolondrados, te pasan por arriba y no les importa nada.

Donde nos sellaban los pasaportes había dos ventanillas una para extranjeros y la otra para los locales, en ese horario se juntaron varios micros en la frontera, lo cual hacia que todo este bastante saturado.
Básicamente en nuestra ventanilla no había cola, lo que hicimos fue dejarles al oficial cada uno de nuestros pasaportes del lado de adentro de la  ventanilla y esperar que se digne a sellarlos, luego otra persona nos entregaba nuevamente los pasaportes después de pagar la módica suma de  1 dólar.
En la ventanilla de alado se encontraban todos estos personajes laosianos empujándose, gritando, corriendo con pasaportes en sus manos y tratando de negociar algo con los oficiales. Las coimas arriba de los pasaporte era algo bien visto y permitido, se solía ver choferes que caían con 15 pasaportes y arriba de ellos plata, como para que les hagan el tramite más rápido.
Después de esta experiencia en inmigraciones y cuidar que ninguno de estos tipos nos agarre los pasaportes y salga corriendo nos dijimos hacia el lado de Vietnam, donde el tramite fue muchísimo más rápido y sin sobresaltos.
A mitad de la mañana nos encontrábamos nuevamente arriba del micro para seguir con lo que quedaba del trayecto del lado de Vietnam. Ese día llegamos recién a las 9 de la noche a la estación de ómnibus de Hanoi, sin plata, con hambre y cansadísimos. Nos bajamos del micro y obviamente no faltaron los buitres que te quieren meter en un tuc tuc o combi para llevarte al centro de la ciudad, ahí optamos por no darle bola a nadie seguir caminando hacia la calle, paramos un taxi y por medio de señas y dirección escrita en un papel les dimos a entender hacia donde queríamos ir, obviamente también le tuvimos que mostrar la tarjeta de crédito para que nos llevara previamente hacia un cajero, ya que no teníamos ni un peso entre los dos.
No zafamos de  pagar el derecho de piso del turista, y el taxista nos hizo la gran argenta y nos “paseo” por la ciudad un rato, pero mucho no nos importó ya que después de 20 min. Nos encontrábamos en la puerta del hostel con todas nuestras pertenencias, en un nuevo país  y con una pizzería a metros de donde estábamos,  el resto se lo pueden imaginar.


(Estación de Micros)


(La comodidad del Sleeping Bus...)

Pasadita por Vientiane.

Nuestro paso por Vientiane fue tan corto que ni fotos tenemos de esta ciudad. Una combi nos paso a buscar por la puerta de nuestro guesthouse en Vang Vieng para llevarnos a un par de Kilómetros donde se encontraría nuestro micro de línea el cual nos iba a trasladar hacia la capital de Laos. En el éramos todos turistas yendo hacia el mismo lugar, el viaje no duro más de cinco horas y como era de esperar nos dejo en la estación de ómnibus donde nos esperaban los tuc tuc para llevarnos hacia el centro de la ciudad.
Una vez más seguimos a la masa de turistas y nos subimos a un pequeño colectivo que nos traslado en quince minutos al centro de la ciudad.
No contar con la presencia de los Chilenos desde Chiang Mai nos afecto bastante en el sentido de logística, ellos eran los que tenían la famosa Biblia del viajero llamada “Lonelly Planet”, ellos también eran los que planificaban todo y sabían donde ir una vez llegado a una nueva ciudad, al separarnos de ellos no hicimos para nada el trabajo de logística previo y hasta acá había salido todo bien, pero creo que ya era hora de que lo empecemos a hacer.
Hacia mucho tiempo que nos estábamos en una capital, nuestros últimos pasos fueron por pueblos muy humildes y llegar a Vientiane fue volver a la selva de cemento, fue una sensación rara, esa sensación como de volver de vacaciones pero por suerte siguiendo estando en ellas.
Caminamos bastante por la avenida principal y sus calles en busca de algún guesthouse razonable, se notaba que estábamos en la capital del país, los precios por noche eran casi el doble de lo que pagábamos en Luang Pruabang y Vang vieng, por eso no nos quedo otra opción que resignarnos y pagar lo que costaban.
Reservamos dos noches y también compramos nuestro pasaje en micro hacia Hanoi (Vietnam), ultimo país que íbamos a recorrer y del cual teníamos nuestro vuelo hacia Bangkok.
A pesar de ser un país comunista, Vientiane te hace replantear hasta que punto lo es, en esta capital tenes cajeros electrónicos, franquicias de afuera y todo preparado como para que el turista se sienta a gusto sin que le falte nada.
Aprovechamos para recorrer la ciudad a pata junto a Pisko y una Holandesa que habíamos conocido en Vang Vieng que sabíamos que llegaba un día después que nosotros.
Se notaba que cada vez estábamos mas cerca de Vietnam ya que esta vez los templos budistas no eran tantos, sin embargo caminamos bastante hasta llegar a un mercado local donde vendían todo tipo de cosas, comidas y artesanías. En el camino también pasamos por el arco del triunfo que también posee este país, muy bonito de hecho.
A diferencia de otras capitales, a Vientiane se la veía muy desocupada y con poca gente en sus calles. Por la noche siempre  íbamos a cenar cerca de la costanera donde se juntaban turistas y locales en familia a comer todo tipo de comida asiatica.

(El arco, simbolo de Vientiane)