24 de enero de 2012

Tubbing en Vang Vieng

Esta mas que claro que todo el mundo va a Vang Vieng para hacer Tubbing, pero la ciudad ofrece mucho mas que eso. Las montañas al costado del rió hacen que los atardeceres en Vang Vieng sean imponentes e inigualables.
La ciudad esta plagada de restaurantes donde pasan “Friends” y “Family guy” todo el tiempo.
Si bien las drogas son ilegales es medio contradictorio que haya en los lugares para comer “Crazy menus”, que quiere decir esto?, que aparte del menú original, te traen una carta muy rustica donde hay platos hechos con toques de marihuana, hongos, opio y demás yerbas.
El Tubbing arranca pasado el mediodía y queda un poco alejado de la ciudad, es por eso que es necesario ir al rió en tuc tuc. Durante la mañana uno puede alquilar su cámara de  de auto y llevarla al rió para así cruzar de un bar a otro. Esta bueno tener tu propia cámara, pero una vez en el rió te das cuenta que no es totalmente necesaria ya que estas muy expuesto a que te pongas en pedo y la pierdas o que te la roben significando perder la seña que uno deja por el alquiler, nosotros fuimos sin cámara y una vez allá la gente se copa para compartir las suya o mal que mal uno puede cruzar nadando.
Fuimos los primeros en llegar al primer bar donde arrancaba el tubbing, estábamos acompañados de un par de amigos que conocimos en el Slow boat y de otros que hicimos en la combi camino a Vang Vieng, esperamos a que empiecen a caer un poco mas de gente y alrededor de las dos de la tarde ya nos encontrábamos tomando y arrojándonos al agua para cambiar de bar. Estuvimos en casi todos los bares que bordean el rió. Cada bar intentaba ser diferente del resto caracterizándose por tener algo diferente a los demás ya sea una roldada, un tobogán o cualquier tipo de juego para tomar.
Alrededor de las siete de la tarde cuando empieza a caer el sol conseguimos un tuc tuc y nos volvimos a la ciudad para pegarnos una ducha y ver que nos deparaba por la noche.
A esa hora solamente quedaban los mas borrachos en el río. Si bien de día el río es peligroso de noche y borracho lo es triple, de hecho esa tarde hemos presenciado mas de un accidente y son muchas las anécdotas de muertes que se escuchan por ahí.
Por la noche son dos o tres los bares que tiene la ciudad, y obviamente te cruzas en ellos a todas las personas que viste ese mismo día en el tubbing, hasta de hecho en uno de los bares pasan la filmacion del día completo de uno de los bares del tubbing.
(La banda arrancando a tomar en el primer bar, fuimos los primeros)


(El que llegaba arriba de todo se ganaba un trago)


(Toboganes y otras yerbas)


(Siempre alguno se accidenta...)


(Cambiándonos de bar)

Hicimos un solo día de tubbing, hubiéramos querido repetirlo pero nuestro corto tiempo nos lo impedía por eso aprovechamos al otro día para visitar una laguna azul y unas cuevas en las afueras de la ciudad.  Nos levantamos una mañana y con unas holandesas que habíamos conocido en el tubbing contratamos un tuc tuc exclusivo para nosotros cinco para que nos lleve durante el día a los lugares que teníamos pensado visitar, todos a un par de minutos de donde estábamos.
Fuimos primero a unas cuevas donde habremos estado caminando dentro de ellas alrededor de 1 hora, en cuero descalzo y con un linterna en una cabeza, nuestro guía adelante y nosotros que luego de un par de minutos nos preguntábamos que mierda hacíamos metidos ahí adentro. Salimos de la cueva empapados ya que dentro de ellas había que pasar por lugares donde el agua te llegaba por la cintura. De ahí nos fuimos para la “blue lagoon” a refrescarnos un poco, pasamos el resto de la tarde ahí y nos volvimos al hotel totalmente cansados de haber estado de acá para allá durante todo el día.


(El team a punto de entrar a la cueva)

(Que manera de mojarnos)

(Blue lagoon, bien azul el agua)


Adiós Luang Pruabang

Aparte de las excursiones que podíamos realizar en Luang Pruabang, esta ciudad constaba con un muy buen mercado nocturno para comprar todo tipo de cosas, artesanías más que nada y a muy buen precio todo, fue recién aquí donde aproveche a comprar un par de regalos para la familia. El mercado abre alrededor de las siete de la tarde y antes de las doce cierra todo, como en todo Laos.
Una de las noches la aprovechamos para ir a tomar algo a uno de los bares de la ciudad con los amigos que habíamos hecho hasta el momento. Como era de esperar, a medianoche, el dueño nos pidió que si queríamos seguir en el bar teníamos que sentarnos adentro para el poder “cerrar” el bar. Le hicimos caso y nos quedamos un par de horas mas tomando algo, cuesta irse a dormir temprano…
Alrededor de las dos de la mañana salimos del bar y nos encontramos con una ciudad totalmente dormida, sin nadie en la calle, todo cerrado y con pocas luces. Concientes del toque de queda nos fuimos derechito a nuestros hoteles sin hacer mucho ruido, o por lo menos lo intentamos. Al llegar a la puerta del hotel nos encontramos con que también estaba cerrado y que los dueños estaban totalmente dormidos, era de noche no había nadie en la calle y nosotros temíamos porque en cualquier momento pase la policía y nos levante a todos!. Tras diez minutos de haber estado tocando la puerta logramos despertar a la encargada del hotel que de camisón y con una cara de culo enorme nos dejo pasar. Supongo que esa no iba a ser la primera ni ultima vez que le iba a abrir a unos turistas después de hora.
La mañana siguiente nos estaba esperando una combi en la puerta del hotel para irnos a la ciudad de Vang Vieng, a unas ocho horas de donde estábamos. El viaje dentro de todo fue bastante llevadero, no recuerdo haberme cagado tanto de calor y los paisajes que se pueden observar durante el camino son impresionantes. Camino a Vang Vieng pasamos por pueblos muy pobres a la altura de que a los niños se los veía bastante sucios y sin vestir ninguna ropa. Shockeante.
Como era de esperar la combi nos dejo en la estación de ómnibus de Vang Vieng y no en la ciudad, y ahí estaban al acecho los miles de tuc tuc ofreciéndonos sus servicios. A nadie les quedo otra que tomar uno y después de un viaje de diez minutos nos encontrábamos en plena ciudad buscando hoteles. Era temporada baja y por suerte no tuvimos que buscar tanto, el segundo hotel que vimos ya nos convenció y por un buen precio conseguimos una buena habitación y con Internet libre, que mas queríamos?

(Ultima noche con la banda del Slow boat en Luang Pruabang, a muchas volveremos a cruzar mas adelante)

(Pueblos al paso)

(Un poco de paisaje durante el viaje)



Kuang Si waterfalls y Pak Ou caves

En Luang Pruabang íbamos a pasar nuestra estadía junto con las personas que habíamos conocido en el slow boat, se había creado un buen grupo y aprovechábamos para comer y hacer las excursiones juntos.
La ciudad de Luang Pruabang presenta un estilo muy colonial,  muy relajante y con pocos vendedores tratando de venderte cualquier cosa como solíamos ver en toda Tailandia, estábamos en otro país, un país más pobre, más humilde y con otras costumbres y eso ya se notaba mucho.
A diferencia de Tailandia, Laos tiene menos templos, y esta ciudad que quedaba sobre el rio Mekong solo disponía de un par. No los recorrimos porque preferimos a hacer otras cosas, aparte ya venimos saturados de ver tantos templos en lo que va del viaje. Hicimos lo que hacemos generalmente al llegar a una ciudad, nos dirigimos a la recepción del hotel en el que nos encontrábamos y le preguntamos a la encargada sobre los lugares que había para recorrer cerca de la ciudad y obviamente merecían una visita. Eran tres lugares, dos cataras de aguas celestes: Tad Sae Waterfall y Kuang Si Waterfall, y unas cuevas al costado del Rió Mekong llamadas Pak Ou Caves. Debido a nuestro corto tiempo tuvimos que optar por visitar una sola catarata ya que estas quedaban bastantes alejadas una de la otra como para ser visitadas el mismo día, es por eso que solamente visitamos las  “Kuang Si Waterfall” que nos habían hablado muy bien de ellas.
Las cataratas quedaban a 45 min. De donde nos encontrábamos, la noche anterior nos juntamos a cenar con el grupo y quedamos que a la mañana siguiente nos reuníamos en la ciudad para ir de alguna manera juntos. Éramos sietes personas en una esquina, turistas y demás esta decir que llamábamos la atención de todos los conductores de Tuc Tuc que nos veían ahí parados, es por eso que no tardaron en acercarse y preguntarnos hacia donde queríamos ir hoy y ofrecernos todo tipo de tarifa hacia diferentes lugares. Mas que por un tuc tuc optamos por negociar con una persona que tenia una combi con aire acondicionado, nos hizo un buen  precio y no solo nos llevo a las Kuang Si waterfalls sino que por la tarde también pudimos visitar las cuevas que quedaban a lado del rió Mekong.
Las cataratas fueron sin duda uno de los mejores lugares en lo que he estado en mi vida,  si bien sabíamos que el agua iba a ser celeste y cristalina nunca hubiera imaginado que iba a superar toda expectativa. Nos quedamos alrededor de dos horas recorriendo este impactante lugar y las chicas también aprovecharon para tirarse al agua.






Nuestro chofer nos estaba esperando en la entrada para volver a la ciudad, llegamos pasado el mediodía para almorzar algo y quedamos que nos pasara a buscar nuevamente alrededor de las tres de la tarde para continuar con nuestro día de excursión rumbo a las cuevas.
Media hora después, luego de un camino bastante complicado nos encontrábamos a orillas del rió Mekong para ser cruzados al otro lado donde se encontraban las cuevas. Pak Ou caves son dos cuevas, una visible desde el rió y la otra mucho mas arriba subiendo unas escaleras durante diez minutos, dentro de ella se encuentran todo tipo de budas y muchas ofrendas, una especie de santuario por decirlo de alguna manera. Personalmente la cueva no me sorprendió en lo más mínimo, de hecho lo que mas me gusto fue la vista que se tiene del Mekong estando arriba de todo.
Día productivo en Luang  Pruabang, esos días que te dejan de cama y que aprovechas al cien por ciento, y no iba a ser ni el primero ni ultimo que tengamos en nuestra estadía por el sudeste asiático.



23 de enero de 2012

Slow boat en Laos.

Comenzaba la aventura de a dos. Habíamos llegado a Chiang Kong por la tarde, un pueblo rutero, de pasada y con poco que ofrecer, es por eso que esa noche solo optamos por ir a comer algo a un restaurant cerca del hotel donde íbamos a pasar la noche.
En el restaurante éramos solo nosotros comiendo, teníamos todo el restaurante a nuestra disposición, jugamos un partido de pool mientras aguardábamos por nuestros clásicos sanguches de pollo y luego compramos dos cervezas para tomar en el loby del hotel antes de dormir.
A la mañana siguiente nos esperaba ni mas ni menos que un largo viaje en Slow boat, es por eso que esa noche nos fuimos a dormir temprano.
Una Pick-Up nos traslado al otro día desde el hotel al muelle que se encontraba a solo diez cuadras de donde estábamos, la recepcionista del hotel se encargo el día anterior de juntar nuestros pasaportes y facilitarnos todos los tramites referentes a la salida de Tailandia,  por eso que al llegar al muelle lo único que hicimos fue presentar nuestros pasaportes y ser cruzados a Laos, del otro lado del rió.
Ya en Laos hicimos los tramites para ingresar y en cuestión de minutos ya estábamos caminando por las calles de la ciudad. Con solo echar un vistazo alrededor ya se podía sentir y respirar el cambio de país, sin dudas muchísimo mas pobre que su vecino de enfrente, con otra lengua, pero con una cultura bastante similar.
Nos encontrábamos en grupo ya desde la salida de la combi en Chiang Mai, todos yendo a la misma dirección pero que en ese momento deberíamos optar por dos posibles caminos para llegar a Luang Pruabang, una de las opciones y la mas conocida era en Slow boat, viajando siete horas por día en barco y parando una noche a dormir en un pueblo de paso. La segunda opción que era la más rápida pero menos utilizada debido al mal estado de las carreteras en este país, en micro. Creo que sin dudas la mejor opción que pudimos haber tomado fue la del Slow boat, si bien hace un par de años muchos turistas se quejaban de lo mal que viajaban esas horas sentados en tablas de madera, hoy en día los botes cuentan con buenos asientos para sentarse. Sin duda la mejor inversión que pudieron haberles hecho.

(Pueblo de Chiang Khong en Tailandia donde dormimos la noche anterior a cruzar a Laos)

(Ya en Laos, la aduana, muy precaria por cierto, del otro lado del rió esta Tailandia)

(Pisko a punto de abordar al Slow Boat)

(Una vista desde adentro del barco, con asientos nuevos para hacer mas "placentero" el viaje)

Luego de siete horas de navegación llegamos al  pueblo donde íbamos a pasar la noche, lo bueno es que dentro del bote te haces muchos amigos que vas a seguir cruzando por lo menos a lo largo de los próximos días, aprovechamos para hacer un poco de sociales y nos hicimos amigos de dos peruanas, una chilena y dos australianas. Fue también en el pueblo donde aprovechamos  para cenar algo juntos y luego ir a “Hive bar, the only bar in town” así lo indicaba el letrero, y literalmente iba a ser el único bar en la ciudad, tomamos algo y ya a las doce de la noche estaba toda la ciudad muerta sin saber bien porque. O Si, en realidad mucho para hacer no había ni tampoco gente, solo los pocos turistas que veníamos del Slow boat. Nos fuimos del bar muy temprano porque estaba por cerrar, eran alrededor de medianoche y si bien estábamos un poco cansados tampoco daba para irnos a dormir tan temprano, mal que mal estábamos de vacaciones es por eso que caminamos esas dos cuadras desde el bar al hotel y nos ingeniamos para conseguir un par de cervezas.
Nos encontrábamos en la terraza del hotel que daba directo a la calle, tomando algo junto a Pisko, dos australianas y un par de canadienses buena onda que conocimos también en el slow boat, nos llamaba mucho la atención que por la calle no camine nadie, ni los locales y que todos aparentaban estar durmiendo, de hecho seguro lo estaban, casi todas las luces apagadas y nuestras voces y carcajadas siendo el único sonido en toda la cuadra cuando de repente vemos que por las escaleras sube a nuestro balcón un Laosiano de alrededor de veinte años en cuero y escondiendo un enorme machete atrás de su espalda que era imposible de no ver. Se ve que no le cayo para nada bien que estuviéramos haciendo ruido a altas horas de la noche, entre señas y amenazadas se dio a entender y nosotros totalmente blancos optamos por obedecerlo y asentar con la cabeza. Si bien sabíamos que tanto en Laos como en Vietnam hay “toque de queda” y después de la medianoche no se puede hacer absolutamente nada, solo dormir, no pensamos que dicha medida iba a ser tan extrema y bien cumplida por parte del pueblo. Luego de ese mal momento que nos hizo pasar y temiendo de haber quedado apuñalados en el balcón, nos encerramos en uno de los cuartos en los que estábamos para terminar de tomar lo que teníamos y obviamente irnos a dormir.
A la mañana siguiente nos levantamos temprano para tomar nuevamente el Slow boat que nos estaba esperando en el muelle. Navegamos siete horas en el barco hasta llegar a la ciudad de Luang Pruabang, destino final donde nos íbamos a quedar por un par de días.
Como era de saber, al bajar del barco nos estaban esperando bastantes personas para ofrecernos todo tipo de alojamiento en la ciudad, a esa altura nosotros ya éramos un grupo numeroso por lo que optamos por caminar hasta la ciudad y conseguir algo por nuestra cuenta, cosa que conseguimos muy fácilmente gracias a la querida lonely planet, compañera fundamental en este viaje.
(Pueblo alado del Rio Mekong donde pasamos la noche)

(Hive Bar)

(Mekong, horas viendo este tipo de paisajes)

(Llegada a Luang Pruabang)