18 de junio de 2011

Recorriendo Penang.

Amanecimos en Penang y lo primero que hicimos fue cambiarnos de hostel.  No tuvimos que caminar mucho por suerte, ya que alado había un par mejores. Luego calculamos el tamaño de la isla, sus atracciones y decidimos aventurarnos a alquilar una moto para recorrerla.
Nunca en mi vida había manejado una moto, y sin duda las calles de Penang no eran un buen lugar para aprender, pero así y todo una vez más me lance a la aventura, solamente necesite 2 cuadras para aprender a manipular una, muy fácil la verdad, y la verdad que ahora  no entiendo porque mis padres me la negaron  tanto de chiquito. Jaja, Asique ahora es momento de sacarme todas las ganas que tenía.
Andar en moto por Penang fue lejos una de las mejores experiencias del viaje, yo creo que si uno anduvo en moto en Penang o en muchas  otras ciudades del sudeste asiático ya se encuentra totalmente capacitado para andar en cualquier lugar del mundo.
Tremenda la cantidad de motos que hay andando en esta isla, es un quilombo manejar, las motos te salen de todos lados, se mandan en cualquier lado, y la coordinación que tienen estos tipos es envidiable, hacen maniobras alocadas con hasta 3 personas arriba. Uno al ver todo este quilombo en la calle va tomando cada vez más confianza y a los 15 min. De estar andando ya nos hacíamos los que manejábamos hace 20 años en la isla.
Le cargamos el tanque por 2 dólares y nos recorrimos casi toda la isla hasta llegar a una playa muy linda donde nos sacamos esas ganas de bañarnos en aguas asiáticas que teníamos hace mucho tiempo, visitamos de paso la mezquita flotante y un templo donde se encontraba uno de los budas acostados más grandes del mundo, ha sido un día muy productivo sin duda, esta Isla nos sorprendió y nos ha dejado un lindo sabor.
 Nos quedamos solo 3 días en esta isla, pasamos de llegar de noche con miedo y hambre a ir a cenar en moto a lugares donde nos conocían y nos trataban como en casa. Así es el Sudeste asiático por más extraño que te sientas al llegar a una nueva ciudad sabes que al otro día te vas a sentir como en casa. Lo malo es saber que uno va a estar siempre de pasada por cada ciudad.
(La moto rosa)

(Buda recostado)

(llegando a la playa en moto)

(La Mezquita flotante)

2 de junio de 2011

En tren a Penang.

Nunca me sentí  tan en pelotas al llegar a una ciudad, todo marchaba bien, nos tomamos un tren desde Kuala Lumpur a Penang en segunda clase, el tren es un tren que viene de Singapur y llega hasta Bangkok. Uno de los más famosos del sudeste asiático. El viaje duro 7 Hs. y hasta viajamos más cómodos que en Airasia, salimos a las 3 de la tarde  y llegamos a Waterbooth alrededor de las 10 de la noche, yo me dedique casi todo el viaje a mirar por la ventana, es algo que acostumbro hacer  en Argentina conociéndome todo el paisaje que tiene para ofrecer la línea Mitre, asique imagínate como estaba con paisaje nuevo, no me quería perder de nada. Pisko dedico la mayoría del viaje a perfeccionar su Malayo, el fue sentado alado de una señora Malaya muy buena onda que le enseño muchas palabras básicas que el anoto en su cuaderno para algún futuro, como así también comidas típicas a probar y alguna que otra cosa mas.
Cabe aclarar que la mayoría de los Malayos también hablan inglés, Malasia fue colonia Británica hace 50 años atrás. Yo no lo sabía, me lo conto un Malayo  con el que me puse a hablar en una de las mesas que tenía afuera el hostel, yo estaba tomando un agua,  él se bajó de su moto se pidió una cerveza y me pregunto si se podía sentar en mi misma mesa a lo que obviamente le conteste que no había ningún problema. Él fue el que me comento esto, de la independencia que tuvieron con Gran Bretaña, ellos no tuvieron que pelear por su independencia  como si lo hicieron la mayoría de los países en el sudeste asiático, por eso Malasia se ve muchísimo más desarrollada que los demás países de la región. 
Que puedo decir de los malayos, se los nota un poco desconfiados, y difíciles de entrar, pero una vez que entraste en confianza uno puede comprobar que son muy buenas personas. Sin ir más lejos y retomando el tema, el guarda del tren siempre que  pasaba se nos ponía a hablar preguntándonos de donde éramos y hacia dónde íbamos, él nos dio bastante seguridad y nos orientó  hacia donde teníamos que ir luego de haber alcanzado la última estación.
Nos bajamos del tren  de noche sin saber qué hacer, solo sabíamos que una vez en Waterbooth teníamos que cruzar a la isla de Penang que quedaba enfrente. El guarda del tren nos recomendó que nos tomáramos el ferri que salía cada 30 min. A 2 cuadras de la estación, también estaba la opción de cruzar el puente en taxi, pero era fija que los taxistas como en todo Malasia se iban a abusar de nosotros con tarifas impagables,  hay que aclarar que el puente hacia Penang  es uno de los más largos del mundo, y mínimo estas 15 min. Arriba, cruzándolo.
Seguimos las instrucciones del guarda y ya nos encontrábamos cruzando hacia la isla en Ferri, el viaje habrá durado 20 Min. Y al parecer éramos los únicos turistas en el.
Eran las 11 de la noche  y allí estábamos del otro lado, con hambre y una vez más sin saber para dónde ir. Para colmo no habíamos hecho las investigaciones previas, como por ejemplo, cual es la calle principal, donde quedan los hostels, etc. Etc. Y muchísimo menos queríamos rebajarnos a subirnos a un taxi para que nos lleve a recorrer la ciudad y nos arranque la cabeza. Asique nos calzamos las mochilas dimos un par de vueltas por las calles cerca del puerto pero no logramos encontrar nada, ese fue uno de los momentos mas culmines del viaje, donde uno se siente tan pequeño en el mundo y tan solo.
(En el puesto de comida,donde nos dieron la data para llegar a los Hostels. Hechos mierda)


26 de mayo de 2011

Kuala Lumpur

Llegamos muy cansados a Malasia y habiendo dormido muy poco, para ser más preciso solo un par de horas en el aeropuerto  durante los últimos 2 días, ese día habíamos llegado al hotel a la 1 de la mañana y el mismo día a las 8 estábamos arriba, despiertos y  pasados de revoluciones  pero con muchas ganas de empezar a hacer esa vida de turista que teníamos negada durante los últimos 3 meses en Nueva Zelanda.
 Creo que si algún día me tiran en Kuala Lumpur con los ojos vendados, podría reconocerla tranquilamente. El olor a comidas típicas que corre por todas las calles de la ciudad es una de las cosas que mas lo caracteriza, junto al calor sofocante que no afloja ni en la noche. Más allá del aroma en general que se respira por las calles, también se van a oler diferentes aromas particulares cuando uno se encuentre cerca de algún puesto de comida típica. 
La primera impresión que tuve de Kuala lumpur  fue la de una ciudad construida en medio de la jungla hace no mas de 500 años atrás. Básicamente es una jungla  de cemento con rascacielos modernos y mezquitas de mas de 500 años de antigüedad obviamente, algún que otro templo budista y una enorme cantidad de motos y personas por todos lados.
Es una ciudad muy sucia la verdad, bueno, todo el sudeste asiático lo es en general, mucha basura por las calles, muy poca higiene, enfermedades etc.  Pobreza incluida y mucha, pero de otro tipo, una pobreza para admirar la verdad porque a pesar de ver gente durmiendo en la calle, pidiendo comida o todo lo que acostumbramos a ver, la gente acá no es resentida, y envidiosa a los que mas tienen,  por eso es muy común ver por las calles de China Town un montón de gente durmiendo en la calle a alado de camionetas 4x4 y autos 0 Km. Ese miedo que se respira en las calles de Buenos aires acá no existe, acá no llego por suerte, de noche se mezcla la pobreza asiática con los Europeos ricos que vienen a pasarla bien y así y todo nunca vi ningún robo ni nada extraño.
(En las Torres Petronas)


(Little India, una de las paradas del Bus)


(En Batu Caves, para llegar aca nos tubimos que tomar un tren desde Kuala Lumpur)


(En una de las Mezquitas mas famosas de la ciudad, nos hicieron poner esas tunicas para poder entrar)

Nos familiarizamos un poco con las calles, la gente, la cultura y nos tomamos un Bus turístico que te paseaba por las 20 mejores atracciones que tiene Kuala Lumpur para ofrecer, uno se puede bajar en cualquiera de los 20 lugares y quedarse el tiempo que quiera sabiendo que cada 30 Min. Pasara un nuevo Bus a recogerlo y llevarlo a un nuevo destino. Un tour muy recomendable, mas con todo lo que tienen esta ciudad para ofrecer. Recuerdo que en Argentina siempre me cruzaba este bus en Capital y nunca en mi vida pensé que me iba a subir a uno, y acá estoy del otro lado del mundo disfrutando arriba de uno.
El Bus fue una buena idea para liquidar Kuala Lumpur, mas sabiendo lo caro que era esta ciudad y con la escases de tiempo que disponíamos para recorrer el sudeste asiático, asique luego de un par de días decidimos encarar hacia el Norte, más precisamente la Isla de Penang, situada en el extremo norte de Malasia a solo 200 Km. De la frontera con Tailandia.| 


(Arriba del bus que nos llevo a recorrer la ciudad)

(Caminando por las calles de China Town, muchas boludeces para comprar)

Bienvenidos a Malasia.

Siempre recordare la llegada a Malasia, como también voy a recordar la de Nueva Zelanda. Esas primeras horas en un nuevo país, la llegada al aeropuerto, el clima, su gente y demás hace que uno se sienta no en otro país, sino en otro planeta. Tengo que reconocer que la llegada a Malasia, viniendo de Nueva Zelanda, fue muy fuerte, fue como viajar  al pasado, mas viniendo de un país tan avanzado  donde todo es perfecto.
Caer en un país con un elevado  índice de pobreza donde las ciudades se encuentran literalmente dentro de una jungla hace que uno los primeros días se sienta muy extraño, muy perseguido y con un poco de miedo a lo nuevo y desconocido.
Fue toda una odisea llegar a Nueva Zelanda, y mucho más llegar de Nueva Zelanda a Malasia. Para empezar nos tomamos un vuelo desde  Wellington a Christchurch y en Christchurch tuvimos que esperar casi un día en el aeropuerto para que salga nuestro avión hacia Kuala Lumpur, y para colmo una vez que nos tomamos el avión yo pensaba que el viaje duraba 8 Hs. Pero arriba me entere de que iban a ser unas largas e incomodas 12 Hs. arriba del avion.
Los vuelos de Airasia se caracterizan por ser muy baratos, pero realmente viajas muy mal, muy incómodo, el espacio que tenes entre asientos es muy corto, te podes reclinar muy poco y no te queda otra que estar despierto todo el viaje. También tienen que saber que las tarifas son baratas porque dentro de ellas no te incluyen la comida, y dentro del avión pasan a cada rato las azafatas con los carritos para venderte comida, refrescos y hasta souvenirs. Todo muy precario, es como viajar en un colectivo con alas.
Nos bajamos del avión con 30 grados en la noche. El lugar donde nos sellaban los pasaportes era un galpón alado del de Nueva Zelanda, nos dieron la visa y ni tuvimos que pasar los bolsos por los rayos X,  seguimos caminando y cuando nos quisimos dar cuenta ya estábamos afuera del aeropuerto, todo en menos de 15 min. Muy pocos controles la verdad, mas sabiendo que en este país si te agarran con droga te dan pena de muerte o por lo menos eso decía la tarjeta de arribo.
Fuera del aeropuerto fue donde realmente me di cuenta lo lejos que estaba de casa, sin saber que hacer y para dónde correr. Por suerte nos pudimos conectar a internet desde el IPOD y encontramos al Chato conectado, él había llegado a Malasia con Michi 2 días antes que nosotros y nos estaban esperando en China Town para empezar a recorrer el sudeste asiático juntos.
El Chato fue el que nos orientó un poco y nos dio los pasos a seguir desde el aeropuerto para tomarnos un colectivo barato hasta Chinatown, donde él nos iba a esperar con una habitación reservada.
El viaje desde el aeropuerto hasta Chinatown duro 30 Min. Éramos 8 personas dentro del colectivo, la mayoría turistas. El chofer un hijo de puta, nos hizo esperar como 25 min. Dentro del bus en el aeropuerto, cuando Pisko salió fuera del Bus a fumarse un pucho el chofer espero que lo prenda para avisar que ya nos estábamos yendo. Durante el viaje no vimos muchos autos en la autopista,  pero los pocos que se cruzaba, el chofer les pegaba el colectivo atrás a menos de 2 metros  haciéndole juegos de luces, tocándole bocina y molestando a TODO el mundo, pasaba los autos por la mano lenta, zigzagueaba por todos lados y fue fácil a 120 todo el viaje, un loquito. Después con el correr de los días nos enteramos que acá en Malasia cuanto más grande es el vehículo más “autoridad” tenes en la calle… Los colectiveros de Argentina alado de estos son un pan de dios si les sirve de consuelo.
Era muy tarde y de noche, el chofer se baja y grita “China town”.  Cuando estoy por encarar la puerta del Bus, veo que afuera hay como 10 personas gritando  “Taxi”,”Hostels” todos desesperados, gente muy humilde y pobre obviamente, yo desde arriba del bus mirándolos sin querer bajar, parecían zombis, en ese momento me volví a cuestionar en donde me había metido. Juntamos fuerzas, bajamos y entre todos los zombis que se arrojaban a nosotros para ofrecernos hasta a su tía, vimos la cara del Chato que muy gentilmente nos estaba esperando en la parada del Bus, ver al chato en cuero de ojotas y mezclado entre toda esa gente me dio un poco de tranquilidad, fue como ver a Dios.
Caminamos con nuestras mochilas esas 5 cuadras hasta el Hostels, volver a ver gente durmiendo en la calle fue muy fuerte, desde Argentina que no tenía esa imagen. El chato, por más tranquilo que se lo veía caminando por las calles de Chinatown en cuero y saludando gente, también nos comentaba que los primeros días se preguntaba donde se había metido y que quería regresar a inmediatamente a Nueva Zelanda, pero el proceso de adaptación a esta nueva cultura es muy corto por suerte y ya a los 2 días nos sentíamos como peces en el agua caminando por las calles de Kuala Lumpur.